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19 septiembre, 2020

El T-MEC, el salvavidas al que se agarra la economía mexicana

El nuevo acuerdo comercial, que entra en vigor este miércoles, es una de las esperanzas del Gobierno de López Obrador para paliar el golpe agudizado con la pandemia.

México, Estados Unidos y Canadá comienzan este miércoles una nueva etapa en su relación comercial con la entrada en vigor del nuevo Tratado de Libre Comercio (T-MEC). Tres años después de que el presidente estadounidense Donald Trump pidiese la renegociación del antiguo acuerdo comercial (TLCAN), los 34 capítulos del tratado han sido renovados y han comenzado a regir el intercambio de productos entre las fronteras de los tres países. Las reglas cambian y las expectativas son más altas. El acuerdo supone la consolidación de la visión proteccionista de Estados Unidos para hacer de América del Norte un bastión del comercio internacional. Al mismo tiempo, el T-MEC representa un desafío para los tres socios que deben homogenizar sus estándares, una condición en la que México tiene el mayor camino por recorrer.

Las exportaciones mexicanas hacia América del Norte suponen casi un 35% del PIB, por lo que la renovación del tratado –que comenzó en enero de 1994– se ha convertido en la garantía del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de que el país latinoamericano por fin tendrá el impulso económico que necesita. México se encuentra en recesión desde hace un año y el parón de las actividades económicas por el avance del coronavirus en el mundo duplica las dificultades del país para salir adelante. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que al finalizar el 2020, la economía mexicana se contraiga un 10,5% y sus representantes estiman que la entrada en vigor del T-MEC tardará un par de años en mostrar sus efectos en el crecimiento. “Esto se va a ir dando a través del tiempo y nuestro equipo no cree que tenga la fuerza en los próximos dos años para contrarrestar los factores de la pérdida de confianza y de incertidumbre que están gravitando sobre la contracción de la inversión en México”, explicaba recientemente Alejandro Werner, el director para las Américas del FMI.

Las negociaciones del T-MEC consiguieron, además de actualizaciones, una serie de nuevos acuerdos para modernizar las aduanas, la añadidura de reglas para el comercio digital, así como la inclusión de apartados relacionados con el medio ambiente, las políticas anticorrupción y la integración de las pequeñas y medianas empresas. Para José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), entre las ventajas que México ha conseguido en el tratado están mecanismos más equilibrados de resolución de disputas, la transición al contenido regional en el sector automotriz y la eliminación de la estacionalidad en los productos agrícolas. “El tratado pide cambios en el manejo de las aduanas y que se comparta información en tiempo real para combatir el comercio desleal. Son cambios importantes en el sistema aduanal y está bien que se tenga el objetivo, pero a México se le puede dificultar cumplir con estas capacidades”, añade.